
MESSI NO ES MARADONA
Messi no es Maradona. Recién
lo hemos descubierto. No es un líder. Mucho menos un salvador. Messi es solo el
mejor jugador del mundo, nada más. Y esta opinión es la que va tomando fuerza
luego de terminado el mundial de Brasil 2014. En el norte o en el sur, en el este
y en el oeste, en cualquier parte del planeta, la idea se va repitiendo; solo
que otros lo dicen de otro modo: “Es solo un buen jugador.” “Está lejos de ser un
genio.” “Solo juega bien en su club.” Y las opiniones se van sumando hasta
alcanzar cierto grado de semejanza. Entonces llegamos a esa conclusión: Messi
no es Maradona.
¿Pero quién es el que quiso
que sea como Maradona? No, no fueron solo los argentinos. Tampoco los
españoles. Mucho menos los ingleses. Es todo el mundo. Hasta los brasileños.
Tanto compararlo con Neymar terminaron aceptando que Messi es mejor –los dos
juegan en el mismo club-. Y entonces ya no hubo defensa que se le opusiera.
Messi es un gran jugador. Driblea a uno, pasa con facilidad por el costado de
otro, hace goles extraordinarios y festeja, cual niño travieso. Pero… ¿es igual
que Maradona? Ahí la disputa se hace muy fuerte. Algunos dicen que sí, es
mejor. A una edad temprana Messi ha hecho cosas que al ex jugador argentino le había
costado más tiempo lograr –salvo ganar un título con su selección-. Ganó
premios, campeonatos, realizó goles increíbles y hasta se dio el lujo de repetir
el mejor gol del mundial del Pelusa, ¡como
si fuese algo normal! Entonces todo el mundo estuvo de acuerdo: Messi es igual
que Maradona.
La idea se fue consolidando. “Da
miedo pensar lo que puede lograr Messi”, dijo un entrenador europeo al
enfrentarlo. Claro, era tan joven y podía batir todos los récords. “¡Qué podemos
hacer, si Messi juega futbol de play station!”, se lamentó otro entrenador cuyo
equipo perdió frente al Barcelona de Messi en la Champions League. Y así las opiniones se fueron sumando. Entonces
la conclusión fue rotunda: Messi es mejor que Maradona. No había que pensar
más.
Pero la contraparte vino después,
cuando se vio que al jugador argentino no le iba bien con su selección. “A
Messi le falta ganar un mundial para ser mejor que Maradona”, opinó un ex
jugador. “Si Messi quiere ser el mejor del mundo tiene que superar lo que hizo
Maradona”, dijo otro ex jugador. “Cuando Messi haya marcado 1.283 goles y
ganado tres mundiales, hablamos”, afirmó el rey Pelé, entrando en la discusión.
Y toda la opinión mundial estuvo de acuerdo: Messi tiene que ganar un mundial…si
quiere ser mejor que Maradona.
Pero una voz se hizo escuchar,
con estridencia: “¡Messi jamás será como Maradona! ¿Usted sabe todo lo que él
tuvo que superar?”, era uno de los compañeros del Diego, que compartió momentos
con él en la selección. Y aquí está el quid del asunto: Messi no tiene que
superar nada, no tiene que luchar contra nada –salvo contra una muchedumbre de
periodistas que lo acosan y quieren que sea lo que él no es-. No tiene que preocuparse
de nada –solo jugar y reírse-. Mucho menos le importa ser un líder de opinión…o
de equipo. Tampoco le gusta alardear ni llevar una vida desenfrenada. No, nada
de eso. “Yo soy feliz jugando y compitiendo –dijo en un entrevista-. Mientras eso
pase, lo demás llegará solo.” Y es verdad, pero nadie lo toma en cuenta. “Miro
mis videos de pequeño y me veo corriendo…igual que ahora, me divierto.” Pero insistimos
con el error… hasta convencerlo. El
entrenador de la selección argentina se lo hizo saber: “Messi, guía al equipo”,
y diseñó a la selección para depender de él –algo que felizmente se rompió en
los últimos partidos del mundial-. Pero no nos engañemos, Messi no es Maradona,
no lo quiere ser ni lo será…aunque gane un mundial. Bien lo dijo el entrenador Mourinho
que lo enfrentó tantas veces y hasta le tuvo ojeriza cuando dirigía al Real
Madrid, archirrival del Barcelona, en España: “Messi no necesita ganar un
mundial para ser grande; ya lo es.” Y, ¡oh!, la discusión empezó de nuevo. ¿Es
mejor o no es mejor? No está dicha la última palabra.
Jack flores
Escritor peruano
Lima, 15 de julio de 2014
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