
Hablando de futbol…
¿VOLVEMOS AL FUTBOL DEL TOQUE?
El futbol peruano desata pasiones, críticas, lágrimas, y más lágrimas.
Desde aquellos enfervorizados e incondicionales hinchas hasta aquellos criticones
y escépticos que dudan que algo en este deporte pueda cambiar. Es que el historial
peruano futbolero, en las últimas décadas, es derrotista. Hace años que no
vamos a un mundial. Hace años que no alcanzamos un laurel –y si lo alcanzamos,
al instante nos lo arrebatan, y terminamos mal; ahí tenemos los mundiales de
Argentina ’78 y España ’82; en el primero nos despidieron con 6 goles y en el
segundo con 5.
Y así vamos zigzagueando.
“El profe quiere que juguemos al toque”, ha dicho un jugador de la
actual selección. “Como se hacía antes.” Y aquí está la madre del cordero, el
quid del asunto, el meollo del problema: ¿el futbol peruano se caracteriza por
el toque? Si observamos los videos de las selecciones peruanas del '70 y '80, diremos
que sí; está el toque, el regate, la picardía, la gracia para jugar; está lo
excepcional: jugadores que llegaron a jugar en grandes clubes, en importantes
ligas extranjeras. ¿Y después?
Aterrizamos
en picada.
Después vino el declive, el cuestionamiento. “¿Por qué se tiene que
jugar al toque, al divertimento? Eso no es moderno.” Y conforme los fracasos continuaban
se ahondaba en la crítica. “El futbolista peruano es ocioso, conformista.” “Nuestros
técnicos no están capacitados.” Y los reproches llegaban hasta la infancia. “La
culpa la tienen los profesores de educación física por enseñar a jugar al
toque, al regateo.” “Al futbolista peruano le gusta engolosinarse con la
pelota.” “Nuestros técnicos son empíricos.” Y ahí mismo algunos periodistas
proponían la solución: “Un toque y ya, me voy.”
Y la
solución alcanzó unanimidad.
“Toco y me voy, es todo. ¿Para qué dar muchos toques a la pelota? Nuestro
futbol tiene que ser moderno, rápido.” Y se trajeron técnicos extranjeros. Toco
y me voy, toco y me voy. La solución parecía ser fácil. Toco y me voy, toco y
me voy. Se cuestionó la tradición. Toco y me voy, toco y me voy. Continuaron
las derrotas. Toco y me voy, toco y me voy. Alguien propuso alejarnos de toda
competición.
No parecía
haber una solución.
Trajeron a un “mago”, -después de experimentar con distintos
técnicos-; éste hizo algunos malabarismos, combinó formulas, invocó el apoyo de
la afición, pero el resultado, al final de su ciclo, fue el mismo: fracaso.
Sacaron a un dirigente, impusieron a otro, un ensayo, otro. Y nuevo técnico.
La afición
peruana era escéptica.
¿Cuál es la solución? El toque. Y la selección peruana que rengueaba
empezó a caminar. ¿Pero realmente es esa la solución? Mientras nos acompañen
los resultados pensaremos que sí, lo es. Quizás mañana se cuestione otra vez el
toque. Y luego volveremos a él. En un eterno girar.
El futbol es
como la vida.
El hincha
peruano ha vuelto a creer.
¡Vamos Perú!
Jack flores vega
escritor
Lima 2 de julio de 2015