viernes, 3 de julio de 2015

¿VOLVEMOS AL FUTBOL DEL TOQUE?


Hablando de futbol…
 ¿VOLVEMOS AL FUTBOL DEL TOQUE?


El futbol peruano desata pasiones, críticas, lágrimas, y más lágrimas. Desde aquellos enfervorizados e incondicionales hinchas hasta aquellos criticones y escépticos que dudan que algo en este deporte pueda cambiar. Es que el historial peruano futbolero, en las últimas décadas, es derrotista. Hace años que no vamos a un mundial. Hace años que no alcanzamos un laurel –y si lo alcanzamos, al instante nos lo arrebatan, y terminamos mal; ahí tenemos los mundiales de Argentina ’78 y España ’82; en el primero nos despidieron con 6 goles y en el segundo con 5.  

Y así vamos zigzagueando. 

“El profe quiere que juguemos al toque”, ha dicho un jugador de la actual selección. “Como se hacía antes.” Y aquí está la madre del cordero, el quid del asunto, el meollo del problema: ¿el futbol peruano se caracteriza por el toque? Si observamos los videos de las selecciones peruanas del '70 y '80, diremos que sí; está el toque, el regate, la picardía, la gracia para jugar; está lo excepcional: jugadores que llegaron a jugar en grandes clubes, en importantes ligas extranjeras. ¿Y después?

Aterrizamos en picada.

Después vino el declive, el cuestionamiento. “¿Por qué se tiene que jugar al toque, al divertimento? Eso no es moderno.” Y conforme los fracasos continuaban se ahondaba en la crítica. “El futbolista peruano es ocioso, conformista.” “Nuestros técnicos no están capacitados.” Y los reproches llegaban hasta la infancia. “La culpa la tienen los profesores de educación física por enseñar a jugar al toque, al regateo.” “Al futbolista peruano le gusta engolosinarse con la pelota.” “Nuestros técnicos son empíricos.” Y ahí mismo algunos periodistas proponían la solución: “Un toque y ya, me voy.”

Y la solución alcanzó unanimidad.

“Toco y me voy, es todo. ¿Para qué dar muchos toques a la pelota? Nuestro futbol tiene que ser moderno, rápido.” Y se trajeron técnicos extranjeros. Toco y me voy, toco y me voy. La solución parecía ser fácil. Toco y me voy, toco y me voy. Se cuestionó la tradición. Toco y me voy, toco y me voy. Continuaron las derrotas. Toco y me voy, toco y me voy. Alguien propuso alejarnos de toda competición.

No parecía haber una solución.

Trajeron a un “mago”, -después de experimentar con distintos técnicos-; éste hizo algunos malabarismos, combinó formulas, invocó el apoyo de la afición, pero el resultado, al final de su ciclo, fue el mismo: fracaso. Sacaron a un dirigente, impusieron a otro, un ensayo, otro. Y nuevo técnico.

La afición peruana era escéptica.

¿Cuál es la solución? El toque. Y la selección peruana que rengueaba empezó a caminar. ¿Pero realmente es esa la solución? Mientras nos acompañen los resultados pensaremos que sí, lo es. Quizás mañana se cuestione otra vez el toque. Y luego volveremos a él. En un eterno girar.

El futbol es como la vida.

El hincha peruano ha vuelto a creer.

¡Vamos Perú!


Jack flores vega
escritor


Lima 2 de julio de 2015