viernes, 2 de octubre de 2015

DE LA PRIMAVERA ÁRABE AL INVIERNO SIRIO

 

Guerra de intereses en el Medio Oriente
DE LA PRIMAVERA ÁRABE AL INVIERNO SIRIO


La Primavera árabe que tuvo enorme éxito en libia y Egipto no ha tenido en Siria el resultado que se preveía de inmediato. Después de apoyar a las poblaciones que se alzaron en armas contra los regímenes totalitarios de Gadafi y Hosni Mubarak, los países de occidente no han visto materializarse similar resultado en Siria. La OTAN, que jugó un papel decisivo en Libia, no ha podido tampoco cumplir el nuevo rol que se le había asignado –su antiguo rol, de proteger a ciertos países de Europa contra la amenaza comunista rusa, se había cumplido con la caída de la Unión Soviética-, y las dudas y temores de los países de la coalición liderada por Estados Unidos de embarcarse de lleno en la guerra han terminado con la intervención de nuevos actores en el territorio sirio, como los fundamentalistas islámicos, Turquía, Irán y, ahora, Rusia.
No terminamos de sorprendernos de la tragedia de la población civil siria huyendo de la guerra, buscando la salvación más allá de sus fronteras, encontrando algunas veces la muerte al cruzar el mar en frágiles embarcaciones o topándose con el rechazo de algunos países europeos que les cierran sus fronteras –en Suiza se sigue discutiendo si deben acogerles o no-. Es, a nuestros ojos, la peor tragedia humanitaria de un país en pleno siglo XXI, la peor catástrofe; la añorada primavera árabe se convirtió en un invierno en Siria, en un infierno –ya lleva más de 220, 000 muertos-; el país, con la intervención rusa, va camino a la división y a un mayor encarnizamiento de la guerra. ¿Qué esperanzas hay de que el conflicto termine en dicho país? Tal como van las cosas, se va a la partición del Estado Sirio, a la probable desaparición; es decir, Siria pasaría a ser la Polonia del siglo pasado, tantas veces desaparecida por la codicia de sus vecinos europeos. ¿Cómo se ha permitido que esto suceda? Tal parece que la inacción y la limitada respuesta de la coalición y su persistente negativa a enviar tropas terrestres han contribuido a la agudización del conflicto. Rusia e Irán han intervenido para apoyar al desfalleciente y criminal régimen de Bashar al Asad; uno con aviones, el otro con tropas, dispuesto a no permitir que la balanza de intereses se incline al lado occidental o, peor aún, al lado fundamentalista islámico. Repito, no sabemos cómo terminará. Si la intervención rusa, con Putin a la cabeza, decidido a desempeñar un rol gravitante, resuelve el problema o lo agrava –aun no sabemos cuál será la respuesta norteamericana, pero seguro que la habrá decidido a defender su punto de vista y su propuesta, hasta ahora totalmente discutidas y desprestigiadas-. La época de la guerra fría terminó, la era del mundo bipolar, con dos fuerzas enfrentándose directa e indirectamente y que ocasionó miles de muertos y cruentos enfrentamientos en distintos puntos del planeta ya es historia. A la euforia norteamericana al resultar vencedora frente al desplome del régimen comunista ruso, ha seguido un malestar, una desazón de su población al cuestionar sus intervenciones en el exterior y discutirse sus “soluciones” –algunos, como el fenecido escritor mexicano Carlos Fuentes pronosticaban el decaimiento de la era norteamericana-. Pero la realidad es otra: vivimos en un mundo multipolar. Frente al predominio norteamericano se alza la Rusia de Putin, rearmada hasta los dientes; China, que acapara el mercado mundial; y otros, como los llamados BRICS, pero no son estos últimos los que darán pelea a la hegemonía norteamericana, sino Rusia y China, y hasta Irán, que pretenden formar el mercado de la zona asiática con descarte del dólar en el intercambio comercial. La pesadilla de un conflicto mundial se mantiene latente. Nuevos enfrentamientos por la hegemonía mundial se avizoran. Siria es el primer escenario.


                                                                                                Jack flores vega
                                                                                                 escritor peruano
 Lima, 2 de octubre del 2015      

viernes, 3 de julio de 2015

¿VOLVEMOS AL FUTBOL DEL TOQUE?


Hablando de futbol…
 ¿VOLVEMOS AL FUTBOL DEL TOQUE?


El futbol peruano desata pasiones, críticas, lágrimas, y más lágrimas. Desde aquellos enfervorizados e incondicionales hinchas hasta aquellos criticones y escépticos que dudan que algo en este deporte pueda cambiar. Es que el historial peruano futbolero, en las últimas décadas, es derrotista. Hace años que no vamos a un mundial. Hace años que no alcanzamos un laurel –y si lo alcanzamos, al instante nos lo arrebatan, y terminamos mal; ahí tenemos los mundiales de Argentina ’78 y España ’82; en el primero nos despidieron con 6 goles y en el segundo con 5.  

Y así vamos zigzagueando. 

“El profe quiere que juguemos al toque”, ha dicho un jugador de la actual selección. “Como se hacía antes.” Y aquí está la madre del cordero, el quid del asunto, el meollo del problema: ¿el futbol peruano se caracteriza por el toque? Si observamos los videos de las selecciones peruanas del '70 y '80, diremos que sí; está el toque, el regate, la picardía, la gracia para jugar; está lo excepcional: jugadores que llegaron a jugar en grandes clubes, en importantes ligas extranjeras. ¿Y después?

Aterrizamos en picada.

Después vino el declive, el cuestionamiento. “¿Por qué se tiene que jugar al toque, al divertimento? Eso no es moderno.” Y conforme los fracasos continuaban se ahondaba en la crítica. “El futbolista peruano es ocioso, conformista.” “Nuestros técnicos no están capacitados.” Y los reproches llegaban hasta la infancia. “La culpa la tienen los profesores de educación física por enseñar a jugar al toque, al regateo.” “Al futbolista peruano le gusta engolosinarse con la pelota.” “Nuestros técnicos son empíricos.” Y ahí mismo algunos periodistas proponían la solución: “Un toque y ya, me voy.”

Y la solución alcanzó unanimidad.

“Toco y me voy, es todo. ¿Para qué dar muchos toques a la pelota? Nuestro futbol tiene que ser moderno, rápido.” Y se trajeron técnicos extranjeros. Toco y me voy, toco y me voy. La solución parecía ser fácil. Toco y me voy, toco y me voy. Se cuestionó la tradición. Toco y me voy, toco y me voy. Continuaron las derrotas. Toco y me voy, toco y me voy. Alguien propuso alejarnos de toda competición.

No parecía haber una solución.

Trajeron a un “mago”, -después de experimentar con distintos técnicos-; éste hizo algunos malabarismos, combinó formulas, invocó el apoyo de la afición, pero el resultado, al final de su ciclo, fue el mismo: fracaso. Sacaron a un dirigente, impusieron a otro, un ensayo, otro. Y nuevo técnico.

La afición peruana era escéptica.

¿Cuál es la solución? El toque. Y la selección peruana que rengueaba empezó a caminar. ¿Pero realmente es esa la solución? Mientras nos acompañen los resultados pensaremos que sí, lo es. Quizás mañana se cuestione otra vez el toque. Y luego volveremos a él. En un eterno girar.

El futbol es como la vida.

El hincha peruano ha vuelto a creer.

¡Vamos Perú!


Jack flores vega
escritor


Lima 2 de julio de 2015 

lunes, 12 de enero de 2015

CHARLIE HEBDO, ¿SER O NO SER?

Yo, Presidente...

Dios no existe...
¡Sí!

Atentado contra la libertad de expresión en Francia.
CHARLIE HEBDO, ¿SER O NO SER?

Por: Jack Flores Vega

Como Hamlet, la sociedad occidental vive un drama. La masacre de 12 personas de un periódico humorista francés por parte de fundamentalistas árabes, ha puesto en el tapete la libertad de prensa. ¿Estamos o no estamos con las caricaturas burlonas y desenfadadas que hace el diario de personajes y “dioses” de distintas partes del mundo? Felizmente muchos se han pronunciado por repudiar el crimen y defender la libertad de expresión, aun cuando la irreverencia del diario sea tremendista. Digo felizmente porque también repudio el crimen de periodistas que apostaron por la broma, la burla y la irreverencia frente al uso truculento y maniqueo que ciertas personas hacen del poder. Y en lo que concierne al extremismo árabe, con mayor razón todavía. Nada repele tanto como el fundamentalismo bárbaro, loco, que se muestra incapaz de adoptar puntos de vista diversos y que asesina sin consideración, buscando imponer sus ideas por la violencia. Esto lo conocemos bien en el Perú, “felizmente”, lo conocemos, y lo repudiamos…la gran mayoría.  
¿No es repudiable enterarse que grupos extremistas utilizan a niños como bombas humanas para causar destrucción? ¿O que se imponga a una sociedad entera unas normas esclavizantes, discriminatorias solo por pensar diferente?
Ejemplos hay bastante. Pero aquí una del pasado.
Leer que en la guerra del golfo de Irak contra Irán el ayatollah de Irán utilizaba a niños para limpiar el suelo de minas sembradas por el enemigo para que luego puedan pasar sus tanques y soldados es repudiable. Y más aun cuando les otorgaban a estos niños una llave de plástico, diciéndoles que cuando mueran se irán directo al paraíso y que con esa llave podrán entrar sin mayores dificultades a ese mundo prometido.
A veces uno nunca termina de comprender. El endiosamiento es la peor estupidez que se le puede imponer a una sociedad; la soberbia es otro mal; algo que no es ajeno a los que detentan el poder. Contra eso está el poder de la caricatura, la risa, la broma que nos devuelven a la normalidad. Aun cuando exagere a veces.
No, no es contra las costumbres musulmanas que uno se burla, es contra el fundamentalismo, contra el endiosamiento. Y en esa lucha, en este mundo globalizado, es lo que tenemos que sumar.
No, no se trata de apoyar el sistema, ni de estar contra él; se trata de mantener el mayor logro que la sociedad actual, con muchas dificultades, ha logrado: burlarse de aquellos que se creen “dioses”, de aquellos que buscan imponer una verdad, un “paraíso”. No, nadie puede ser perseguido ni asesinado por pensar diferente.   
Hace tiempo que las guerras religiosas acabaron en occidente.
Hace tiempo que se bajó a los dioses del cielo y se les humanizó. Sigamos haciéndolo, es lo mejor que le puede pasar a la sociedad; aun con todas sus exageraciones. Yo también soy Charlie.     

Lima, 12 de enero de 2015

Jack flores vega
                                                                                                                                                      Escritor peruano