
Autocracia y represión en Turquía
REPRESIÓN EN LA TURQUIA DE ERDOGAN, LOS MIGRANTES
Y LA UNION EUROPEA
Cuesta entender la
política exterior europea respecto a la crisis de los emigrados sirios y
respecto a Turquía. Por un lado se busca ayudar a la solución del conflicto en Siria,
por otro se condena a su población que huye de la guerra a no traspasar las
fronteras europeas bajo riesgo de devolverlas a territorio turco, donde pueden ser
encarcelados o ametrallados por la policía de ese país. Y es que el acuerdo al
que llegaron las autoridades europeas y el gobierno turco tiene todo el cariz
de ser realmente vergonzoso y que va contra la costumbre de la refinada y culta
europa. Pagarle 6, 000 millones al gobierno turco de Erdogan para que detenga a
los refugiados y les impida llegar a territorio europeo es algo que genera
malestar y burla. El gobierno turco no se caracteriza por ser un adalid de las
buenas costumbres en derechos humanos; todo lo contrario, es el país donde se
reprime y encarcela a quienes critican al régimen omnímodo y ególatra de
Erdogan, el presidente que sueña con restaurar su imperio otomano e islamizar
el país y que ve con buenos ojos que un gobernante tenga su harem, como lo dijo
su esposa. La comunidad internacional debió haberlo condenado, pero todo lo
contrario, están haciendo mutis, y permitiendo que el régimen que cae en el
despotismo siga masacrando a población civil kurda y encarcelando periodistas y
cerrando periódicos. Aun más, pretende someter a juicio a todo aquel que lo
critique, incluso fuera de las fronteras turcas; como es el caso del humorista alemán
sometido a juicio en Alemania con el
visto bueno del gobierno de Angela Merkel. ¿Cuándo se ha visto semejante despropósito?
Es risible lo que está sucediendo. Lo sucedido solo puede explicarse por el
acuerdo que permite al gobierno turco recibir a todo emigrado árabe que huye de
la guerra que ha sido devuelto por los gobiernos europeos. Y también porque les
impida pasar, sea de cualquier modo. ¿A dónde va el gobierno de Erdogan con su política
autocrática que impide toda la libertad de expresión y de crítica? Hace poco
sacó los tanques a la calle para evitar toda manifestación en su contra. Evidentemente,
no es difícil predecir una respuesta. Pero lo que sí sorprende es la actitud de
complacencia de la comunidad internacional, sobre todo de Europa. Ya lo dijo un
ex ministro griego: “Europa primero perdió su alma al firmar el acuerdo con
Turquía. Ahora pierde su sentido del humor.”
Esperemos que la población
mundial no lo pierda, y siga ridiculizándolo hasta que el gobierno turco se
quite ese aire de omnipotencia.
¿Y en cuanto a los
emigrados? Quizás tengamos que hacer como el Papa Francisco: acoger a 12 de
ellos y darles protección. Al menos es mejor que lo que hacen los gobiernos
Europeos.
Lima, 27 de abril de
2016
Jack flores vega
Escritor peruano