
Pie de Rey
Revolucionarios
Revolucionarios los ha habido siempre, y de todo tinte: políticos,
militares o religiosos; ahí están Sócrates, Martin Luther King, Jesús, Gandhi, San
Martín, Bolívar, Napoleón, Lenin, etc. Y es que las sociedades, como todo ser
vivo, atraviesan crisis, atrofias, envejecimientos; y entonces se hace
necesario esta clase de hombres que provocan reacomodos, esperanzas y coadyuvan
a un nuevo orden social. ¿Qué revolucionarios del pasado recordamos siempre? La
lista es larga, pero para hacerlo breve, comparemos algunos revolucionarios del
siglo pasado con los del presente (comparación antojadiza, pues el presente
siglo recién empieza). ¿A quienes recordamos permanentemente? Sin lugar a
dudas, al Che, al mítico guerrillero argentino-cubano Ernesto Guevara cuyas fotos
y emblemas se venden por doquier; es el prototipo de guerrillero –melena y
barba tupida, además de la boina con la estrella- y el que tiene gran cantidad
de admiradores en todo el mundo. Otro que recordamos es Fidel, el osado guerrillero
cubano que desembarcó con su yate gramma y su puñado de hombres, derrotando al todopoderoso
ejército de Batista. Luego se haría del gobierno, permaneciendo en él por más
de treinta años, renunciando a este solo los últimos años de su vida. Pero de los
dos, sin lugar a dudas, el más universal es el Che: peleó en Cuba, África, América
del sur y murió en combate (según el parte boliviano). Eso lo hace inmortal. A
diferencia de Fidel que murió anciano, vestido con ropa Adidas, y recibiendo la
visita del Papa.
¿Y en el presente siglo? Umm, si miramos de reojo, destacaremos a Hugo
Chávez, un revolucionario bullicioso, estrambótico, de tribuna sobretodo, que
se la pasaba insultando a todo aquel que le cuestionaba su novedoso socialismo
del siglo XXI (insultaba, en especial, al presidente norteamericano a cuyo
país, soterradamente, le vendía petróleo). Pero después de muerto Chávez, la
gesta ha ido decayendo. Su sucesor, Maduro, a pesar que se esfuerza por emular
a su predecesor y nos habla de pajaritos, de sueños, de territorio libre, de
antiimperialismo (ha condenado al ostracismo a miles de sus ciudadanos quienes,
para sobrevivir, necesitan de la ayuda de otros países) no le llega a la punta
de los talones. Y continúa enredado en sus números y su moneda, con una
inflación que ya alcanza el millón por ciento. Sin lugar a dudas, de los dos,
el más recordado será Maduro, por “bestia” (lo han comparado con un burro) y por
persistir en un modelo de gobierno autocrático que no tiene visos de ser exitoso.
¿Y aquí en el Perú? También tenemos revolucionarios, pero de la corrupción:
Fujimori, Alan, Kudzinski, los jueces del poder judicial y de la magistratura,
etc, etc, etc. Parafraseando a los mayores, podríamos decir tal como lo harían
ellos: “¿Revolucionarios? ¡Los de mi época!”
Cierro el circo.
Lima, 23 de
setiembre de 2018
Jack Flores
Vega